Si Usted dice, en su infinita simplificación y entusiasmo, que el embargo no existe, a pesar de las muchas y absolutas evidencias, de las que dan cuenta sus propios gestores, muchas legislaciones, memorandos, decretos, disposiciones de varias dependencias y los múltiples y cotidianos hechos en los que se manifiesta su cumplimiento, entonces hay que concluir que su idea no se somete a escrutinio y verificación. Su idea es religiosa.
Claro que se puede y se debe debatir su conveniencia o no, su alcance, el uso propagandístico que sobre este fenómeno hacen los gobernantes cubanos y muchísimo más, pero no su existencia.
Como hecho objetivo, esas medidas coercitivas unilaterales -como deberían ser calificadas-, existen más allá de su deseo o el mío. Son un fact.
Por tanto, con esas aseveraciones Usted solo consigue enredar y desviar la conversación pues la existencia de esas disposiciones no disminuyen ni niegan el carácter totalitario del régimen cubano ni cada uno de sus excesos.
¿Por qué cuesta tanto trabajo aceptar que dos realidades como embargo y totalitarismo, pueden perfectamente coexistir sin que ninguna de ellas anule a la otra?
Los pensamientos binarios, simplificadores y que se aferran a ignorar la realidad, los que dicen que todo mal es producto de las políticas de Estados Unidos contra Cuba o los que afirman que esas medidas no existen, son fruto de la ignorancia, la propaganda, la manipulación y la más burda operación política de poca monta.
———
En la foto el presidente Bill Clinton firma la Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, más conocida como Ley Helms Burton.



